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La mayoría de las mascotas pueden viajar sin problema con algo de planificación, y muchas están más seguras contigo que quedándose atrás. La diferencia entre un viaje tranquilo y uno estresante casi siempre es la preparación: el sistema de sujeción adecuado, la documentación correcta y una rutina que mantenga cómodo a tu animal.
Viajar en coche
Un animal suelto en el coche es un peligro para sí mismo y para todos los ocupantes.
Usa un arnés homologado fijado al cinturón de seguridad o un transportín o jaula segura que no pueda deslizarse ni volcar. No dejes que un perro saque la cabeza por la ventanilla, donde los restos pueden dañarle los ojos, y nunca viajes con una mascota en la caja abierta de una camioneta.
Planifica paradas frecuentes en trayectos largos para beber agua, dar un paseo corto y hacer sus necesidades. Mantén el coche bien ventilado y fresco y nunca dejes a tu mascota sola dentro. Si se marea, pregunta a tu veterinario por las opciones en lugar de medicarla a ojo.
Trenes, autobuses y vuelos
Las normas varían según la compañía y el país, así que léelas con mucha antelación.
Muchas exigen un transportín de cierto tamaño, un límite de peso, una reserva previa o una tarifa. Las aerolíneas suelen restringir las razas de cara plana en bodega por los riesgos respiratorios, y las temperaturas extremas pueden limitar cuándo pueden volar los animales. Pregunta directamente a la compañía y pide las normas por escrito.
Acostumbra a tu mascota al transportín en casa semanas antes. Déjalo abierto con una manta y premios dentro para que sea un lugar conocido y seguro y no la señal de que viene algo estresante.
Viajar al extranjero: documentación y salud
Los viajes internacionales suelen requerir identificación mediante microchip, vacunas al día, a menudo incluida la de la rabia, y un documento sanitario oficial.
Los requisitos varían mucho entre países y pueden incluir periodos de espera tras una vacuna, tratamientos antiparasitarios o análisis de sangre. Pueden llevar semanas o meses, así que empieza con mucha antelación y consulta las normas oficiales del país de destino, de cualquier país de tránsito y las de la vuelta a casa.
Pregunta a tu veterinario qué riesgos sanitarios existen en tu destino, como parásitos y enfermedades locales, y cómo prevenirlos. No te fíes de foros para los requisitos legales; usa fuentes oficiales del gobierno.
Qué llevar
Lleva la comida habitual de tu mascota, porque un cambio brusco de dieta en el viaje invita a problemas de estómago, junto con comederos, agua fresca, medicación, documentos de vacunas e identificación, correa y un collar de repuesto con placa, bolsas para excrementos, una cama o manta conocida y algunos juguetes. Un pequeño botiquín y el teléfono de un veterinario cercano al destino merecen un hueco.
Comprueba que los datos del microchip y la placa muestran un teléfono que funcione mientras estás fuera.
Alojamiento y destino
Reserva alojamiento que admita mascotas antes de salir y confirma las normas sobre tamaño, número de animales, tarifas y si se pueden dejar solos en la habitación.
No improvises al llegar. En el destino, mantén a tu mascota con correa, porque los lugares desconocidos aumentan el riesgo de fuga. Un entorno nuevo puede inquietar incluso a mascotas tranquilas, así que mantén lo más estables posible los horarios de comida y paseo.
¿Es buena idea viajar con tu mascota?
Algunos animales viajan con mucha ansiedad, son muy mayores o están enfermos, o pertenecen a razas que sufren con el calor o en avión.
En esos casos, un cuidador de confianza o una buena residencia pueden ser más amables. Habla con tu veterinario si dudas, sobre todo antes de volar.