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La mayoría de las emergencias domésticas con mascotas son accidentes que se podrían haber evitado: una pastilla caída, un cubo de basura abierto, un cable mordido. Mirar la casa con los ojos de un cachorro o un gato curioso lleva una hora y elimina casi todo el riesgo. Esta guía propone un repaso habitación por habitación.
La cocina y la comida
Mantén la comida humana fuera de su alcance, sobre todo lo que es peligroso para las mascotas, como el chocolate, las uvas y las pasas, la cebolla, las nueces de macadamia, el alcohol, la masa de pan cruda y todo lo que contenga xilitol, un edulcorante presente en algunos chicles, caramelos y productos horneados. Cierra el cubo de basura o usa una tapa que tu mascota no pueda abrir, ya que los huesos cocinados, las mazorcas y las hojas de maíz son causas habituales de obstrucciones.
Nuestras páginas de toxicidad explican qué puede causar cada sustancia. Recuerda que la cantidad, el tamaño y la salud importan, así que ante la duda llama a un veterinario en lugar de adivinar.
Medicinas y productos de limpieza
Guarda todos los medicamentos, también los recetados a tu mascota, en armarios cerrados o estantes altos.
Las pastillas que caen al suelo se pueden comer en segundos. Nunca des analgésicos humanos a tu mascota, porque el paracetamol y el ibuprofeno son peligrosos para perros y gatos. Mantén bajo llave los productos de limpieza, detergentes, pesticidas, raticidas y antibabosas, y usa productos seguros para mascotas cuando puedas.
Guarda las sustancias químicas en sus envases originales etiquetados. El anticongelante en un garaje o un aparcamiento es un peligro particular, porque a los animales les sabe dulce y es extremadamente tóxico.
Plantas y flores
Muchas plantas populares son dañinas para las mascotas.
Los lirios son especialmente peligrosos para los gatos, y hasta una pequeña cantidad, como el polen que se lamen del pelo, puede causar daño renal grave. Comprueba cualquier planta o ramo antes de llevarlo a casa y coloca las plantas inseguras fuera de alcance o evítalas. Si tu mascota mordisquea una planta que no identificas, llama a un veterinario y lleva una muestra o una foto.
Cables, objetos pequeños y muebles
Los cachorros y los gatitos muerden.
Protege u oculta los cables eléctricos y mantén fuera de alcance pilas, monedas, gomas del pelo, agujas e hilos, juguetes infantiles y calcetines. Las cuerdas, las cintas y las gomas elásticas son especialmente peligrosas para los gatos porque pueden tragarlas y causar daño intestinal grave. Comprueba que los muebles no pueden volcar y que tu mascota no puede quedar atrapada detrás de los electrodomésticos.
Ventanas, balcones y jardín
Los gatos pueden caer de ventanas y balcones abiertos, un problema que a veces se llama síndrome del gato paracaidista.
Instala mosquiteras o redes de seguridad. En el jardín, revisa que las vallas no tengan huecos, mantén cubiertos el compost y los fertilizantes y ten cuidado con los pesticidas y las antibabosas. Las aguas abiertas como estanques y piscinas suponen un riesgo de ahogamiento, incluso para animales que saben nadar.
Prepárate para lo inesperado
Ten en un lugar visible el teléfono de tu veterinario, el de la clínica de urgencias 24 horas más cercana y el de un servicio de toxicología, y guárdalos en tu móvil.
Asegúrate de que tu mascota lleva una placa de identificación y un microchip actualizado para poder devolvértela si alguna vez se escapa. Nuestra guía de primeros auxilios explica qué hacer mientras llegas a recibir ayuda.